Centro Cultural San Martín

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Sobre el lugar

De Bobby Fischer a Juan José Saer, de Mercedes Sosa a Adolfo Bioy Casares, de Mario Benedetti a Alicia Moreau de Justo, de Gregorio Klimovsky a León Ferrari, de Juan Carlos Portantiero a Marta Minujin, los grandes referentes intelectuales y artísticos del país y del mundo pasaron por las salas del Centro Cultural San Martín acompañados por un público constante, en una comunión que también forma parte de la identidad del lugar.

 

Una historia grande

En 1983, la recuperación de la democracia abriría las puertas de un nuevo país. En ese contexto de libertad y euforia participativa, el Centro Cultural vivió una de sus etapas más fructíferas, transformándose en activo protagonista de la primavera cultural que oxigenó a la Argentina.

Precisamente el 30 de octubre de 1983 se celebraron las elecciones nacionales que erigieron al Dr. Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación. El CCGSM funcionó ese domingo histórico como centro de cómputos de los millones de esperanzados votos argentinos. A partir de esta significativa fecha, el Centro se consolidó como uno de los iconos de la vuelta de la democracia y como un lugar de entrada al mundo de la cultura, como un espacio donde se formaban públicos, donde los artistas emergentes podían mostrar sus producciones y consolidar nuevas tendencias. Una verdadera ágora porteña, ya que a sus múltiples actividades culturales se sumó la designación como sede de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), cuyo Informe Final trascendería su modesto contenido gramatical: “Nunca Más”, convertido a lo largo de los años en el documento histórico más importante en la lucha por los derechos humanos en el país.

El CCGSM se afianzó en los ’80 como un ámbito absolutamente pluralista, multicultural, donde el lenguaje común fue la convivencia y el respeto por la creatividad. En ese marco, la creación de ciclos como Jazzología y Maestros del Alma congregaron a las figuras más importantes de la música nacional. Las muestras de Artes Plásticas encontraron su lugar desde mediados de la década de los ’80, manteniendo una actividad ininterrumpida desde entonces. La actividad teatral registró innumerables compañías que entremezclaron novatos y viejas glorias, profesionales y actores vocacionales.

En 1994, se creó la Videoteca de Buenos Aires con la idea de montar, por primera vez en la ciudad, un archivo de videos abierto gratuitamente a investigadores y a toda la gente interesada en este lenguaje. En un principio contó con 300 títulos. Hoy, transformado en el Núcleo Audiovisual Buenos Aires, supera las 7.000 obras.

En el ‘95, nacería también un nuevo espacio público para la danza contemporánea: la Sala ETC (Espacio Teatral del Centro), ubicada en el primer subsuelo, destinada a elencos de danza y teatro sin cabida en teatros comerciales y pensada como un espacio no convencional. Hacia finales de la década, se la rebautizó como Sala Ernesto Bianco.

La reforma de 1994 a la Constitución Nacional dispuso la autonomía de la ciudad. Como consecuencia, el 30 de junio de 1996 el Dr. Fernando de la Rúa se convirtió en el primer jefe de gobierno electo por sufragio directo. La dirigencia política porteña impulsó de modo unánime el cierre y remodelación del Concejo Deliberante. La sede provisoria de la nueva Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires fue el Centro Cultural General San Martín. Su permanencia se extendió hasta bien entrado el año 1999. Por su naturaleza y dimensión, la actividad legislativa inevitablemente afectó y complicó severamente el funcionamiento habitual del organismo. Sin embargo, dejó instalado para la historia al Centro Cultural San Martín como la cuna de una institución clave de la autonomía de Buenos Aires.

El Plan de Reconversión Integral

El Decreto 1988 del año 2000, se estableció una modificación medular en la responsabilidad primaria del organismo, fijando como objetivo principal “Promover y desarrollar actividades en un ámbito abierto a la experimentación e introducción de las nuevas tecnologías aplicadas a las industrias culturales, vinculando las actividades del sector público con el privado”.

Ese mismo año, la Secretaría de Cultura incluyó al CCGSM en la nómina de edificios de Cultura que serían remodelados íntegramente. Se iniciaba una nueva etapa para el CCGSM: el Plan de Reconversión Integral, que posibilitaría posicionar al Centro Cultural como referente insoslayable en el escenario cultural de la Ciudad, del país y en el plano internacional, renovando su modelo de gestión y funcionamiento, al mismo tiempo que modernizando su equipamiento e infraestructura.

En 1970, se había plasmado el proyecto del estudio del arquitecto Mario Roberto Alvarez quien, con lúcida mirada, propuso un paradigma de avanzada. Sin embargo, en el último cuarto del siglo XX, se produjeron extraordinarios cambios tecnológicos que modificaron la economía, la industria, el sistema financiero, la educación, la información y, esencialmente, la vida de la gente. Por ello, ameritó la adecuación y modernización del Centro Cultural que, con el consenso de todos, se propuso cambiarse a sí mismo, sin modificar la esencia de su riquísima actividad cultural.

La complejidad artística de su perfil exigió desarrollar una planificación estratégica para aspirar a la sustentabilidad institucional. El enfoque político cultural de la Dirección General a partir de 2002 consistió en reposicionar al Centro como un espacio prestigioso, donde la calidad y la experimentación no atentaran contra el pluralismo, donde la cultura fuera una herramienta integradora y no un elemento que profundice el abismo de la fragmentación social.

En este contexto surgió el Plan de Reconversión Integral, que sumó a la oportunidad histórica de la remodelación edilicia la voluntad de modernizar las gestiones administrativa y cultural. De esta manera, la obra se convirtió en el motor de cambio de una iniciativa superadora, integral e innovadora. Aprovechar este impulso para producir un abordaje sistémico de las problemáticas del CCGSM constituyó la plataforma para afrontar el desafío de posicionarlo a la altura de los grandes centros culturales del siglo XXI y revertir un proceso de paulatina declinación física.

La reconversión del CCGSM contempló el diseño de espacios versátiles adaptables a múltiples objetivos. Este concepto de Centro Cultural, sin invalidar la tradición y la continuidad de las actividades existentes, modifica una ecuación esencial para cualquier complejo de estas características. Habitualmente, los espacios disponibles determinan la actividad cultural. El cambio de paradigma que nos ocupa postula que sea la actividad cultural la que configure los espacios.

La fórmula sería: más m2 + más volumen + más flexibilidad = más servicios y más diversidad en las propuestas + mayor implicancia en la producción cultural.

De espacio contenedor a productor de contenidos

El nuevo perfil de productor de contenidos comprendió a todas las actividades y disciplinas que históricamente se han desarrollado en el Centro. Desde el teatro a los talleres, desde la música a las artes visuales.

Ciclos y producciones nuevas como Cultura y Media, Proyecto Indumentaria, Nuevo!, Cultura Visual, Semana de Teatro de Pequeño Formato, entre muchas, apuntalaron este proceso. A la vez, el impulso a la iniciación artística y a los valores emergentes fueron instalando al CCGSM como uno de los polos más importantes de la Ciudad en educación artística no formal, en el que varias generaciones, independientemente de su edad, trascendieron el papel de espectadores y se iniciaron en diferentes disciplinas artísticas.

Sin embargo, el nuevo perfil de productor de contenidos alcanzará su máxima expresión a partir de la inauguración del Centro de Desarrollo Multimedia, que lo convertirá en el primer espacio oficial orientado a promover el desarrollo multimedia y el uso creativo de nuevas tecnologías, en el que creadores y artistas contarán con equipamiento y asistencia profesional para poder realizar sus proyectos multimedia.

El Centro de Desarrollo Multimedia propone brindar:

Servicios Multimedia para Realizadores: ubicado en el primer subsuelo del nuevo Bajo Plaza de las Américas, será un espacio de apoyo a la producción multimedia desde el inicio hasta su finalización, planteando la posibilidad de desarrollarla con la tecnología y el asesoramiento adecuados al alcance del ciudadano. Además, en este espacio podrán consultarse los contenidos del archivo documental del Núcleo Audiovisual de Buenos Aires, que contará además con asesoramiento técnico y disponibilidad de equipamiento para la visualización del material audiovisual digitalizado.

Este espacio abierto a la producción multimedia tiene como objetivo fundamental estimular y facilitar el acceso a todas las etapas de la producción audiovisual.

Laboratorio de Experimentación Multimedia: este nuevo espacio será una oportunidad inédita para que artistas, instituciones y universidades puedan desarrollar proyectos con diversas técnicas y disciplinas en asociación con el CCGSM. En este caso, el resultado esperado no es un producto determinado, sino crear las mejores condiciones para experiencias innovadoras. Significará una novedad extraordinaria en la Ciudad, ya que casi no existen espacios que, desde lo público, apoyen el proceso creativo de los artistas.

Además, producto de las obras del Plan de Reconversión Integral, la Sala Multipropósito, continuará el camino iniciado por la ex Sala Bianco. Será una sala de características flexibles para la presentación de espectáculos que apelen a la experimentación de distintos lenguajes teatrales y requieran libertad espacial.

Dos nuevas Salas de Cine, con capacidad aproximada de 100 espectadores cada una, tienen como objetivo establecer su presencia en el circuito cinematográfico a través de la programación de ciclos propios y como sede de Festivales Internacionales y acuerdos de colaboración con otras instituciones y organismos.

Otros tiempos, otros espacios

El Centro Cultural San Martín es el centro cultural más antiguo y más grande de Buenos Aires. Desde su surgimiento hasta nuestros días, aquella Buenos Aires se ha complejizado de un modo vertiginoso. Las condiciones sociales y económicas, así como las costumbres y tendencias culturales de sus vecinos, han mutado de manera radical. El centro de la Ciudad —escenario geográfico del CCGSM— se ha desplazado hacia otras zonas, transformando a Buenos Aires en una metrópoli multicéntrica con variados polos de actividad cultural. En este contexto, una enorme diversidad de centros culturales y espacios de entretenimiento se han multiplicado geométricamente, diseminados por todo el ámbito porteño.

Ante una ciudad que ya no confluye en su centro como años atrás, la posibilidad de sumar nuevas sedes al CCGSM implica una potencialidad inédita para la actividad cultural en su conjunto. Verdadero puente entre la tradición y la innovación, el CCGSM se constituye como faro de otras experiencias existentes y como una usina que permita llevar su trayectoria y experiencia a los diferentes barrios.

Como en sus épocas primeras, el objetivo del acceso universal a la cultura continúa en la médula de la misión del CCGSM. Adaptando las herramientas a los nuevos tiempos, la posibilidad de extender sus atributos a otras zonas de la ciudad permite emprender nuevas iniciativas desde una base sólida y consolidada previamente, reduciendo considerablemente los riesgos del ensayo y error que conlleva empezar desde cero.

En la ciudad

Las dos experiencias fuera de sede son el Polo Circo y el Cine Teatro 25 de Mayo. Ambas, no están limitadas a su influencia barrial. Su proyección va mucho más allá de sus enclaves y está diseñada para la ciudad toda.

El Polo Circo es un centro destinado a la promoción, desarrollo, producción y difusión del ya mítico arte circense, transmitiéndolo a nuevas generaciones. Talleres, espectáculos y festivales confluyen y se expanden desde este espacio único en la ciudad.

El Cine Teatro 25 de Mayo es un escenario dedicado a apoyar la producción de la música y las artes escénicas (danza, teatro). En un edificio histórico la capacitación y la formación conviven con coproducciones que conforman una jerarquizada programación.

Hacia el mundo

Desde 2002, el CCGSM participa como entidad fundadora de la Red de Centros Culturales de América y Europa (RCCAyE). Esta Red agrupa instituciones públicas y privadas que se caracterizan por su enorme versatilidad, su constitución híbrida y su combinación de gestión cultural y reflexión sobre problemáticas culturales.
El CCGSM lidera, una vez más, un proceso que no se trata solamente de una iniciativa interinstitucional para el desarrollo de proyectos de cooperación entre centros culturales de dos continentes sino que se proyecta generando un circuito que materializa el uso eficiente de los recursos, fomenta la integración y el intercambio y produciendo pensamiento en torno a la realidad de las instituciones Centros Culturales.

En el año 2003 se celebró el segundo encuentro de la Red de Centros Culturales de América y Europa en el CCGSM, en donde se definieron ciertos ejes de trabajo que se irían renovando año tras año, como por ejemplo: financiación pública y privada, centros de producción y coproducción, virtualidad y construcción de pensamiento, vinculación cultura y desarrollo, economía y estrategias de financiamiento, gestión y participación ciudadana, Conceptos teóricos y filosóficos de gestión de los Centros Culturales, para nombrar algunos de ellos.

El compartir información, adelantar gestiones conjuntas para lograr itinerancias, cofinanciar proyectos, registrar buenas prácticas significa hacer un uso efectivo de los recursos tanto humanos como materiales, mejorar la calidad de las propuestas de programación, estimular la formación de público y contribuir a la integración entre los pueblos, a través de la cultura.

El CCGSM se convierte así en un Centro Cultural de referencia no sólo a nivel nacional sino en el campo cultural internacional.

Futuro

La magnitud del proceso de transformación iniciado en 2002 en el Centro Cultural San Martín sólo puede explicarse apelando a la distancia temporal que separa la época de su creación de los comienzos del siglo XXI. El año 1970 es sinónimo de teléfono a disco y máquina de escribir, de televisión blanco y negro con apenas cuatro canales de aire, de comunicaciones internacionales sólo posibles mediante operadoras teléfonicas o cartas vía aérea. Aquel mundo, tan lejano ya de la vida cotidiana actual caracterizada por una globalidad on line de tiempo completo, habla a las claras del inevitable y profundo cambio de paradigma que la gestión de una institución cultural requiere en el siglo XXI.

En ese contexto, más que nunca, la tecnología de punta pierde razón de ser sin contenido ni creatividad. Del mismo modo, la modernización edilicia contenida en el Plan de Reconversión Integral del Centro Cultural San Martín cobra sentido a partir de un modelo de gestión innovador. Sólo la conjunción armónica de todas las variables descriptas y analizadas lo proyectarán hacia el futuro. Así se transformará en un espacio innovador orientado a promover las nuevas tendencias, el desarrollo del arte y la cultura multimedia y el uso creativo de las nuevas tecnologías. Para seguir siendo uno de los iconos culturales de Buenos Aires. Un clásico en permanente evolución. - See more at: http://elculturalsanmartin.org/contenidos/106-historia#sthash.Hr8EYvse.dpuf

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